
El jueves, la longeva revista estatal decana en el humor, cumple esta semana 30 años. Un número, que si bien no es demasiado llamativo (ni siquiera es el rimbombante “medio siglo“ de los 50), la dirección lo ha considerado lo suficientemente redondo como para ponerse a celebrar el aniversario por todo lo alto.
Así, y acompañando a una revista ligeramente más gruesa que un ejemplar semanal “normal”, mediante el desembolso de unos 5 euros (una cantidad que, dicho sea de paso, también resulta algo más abultada de lo habitual) nos llevaremos a casa El jueves de cabo a rabo, un flamante obsequio en forma de tomo recopilatorio de algunas de las páginas más aplaudidas de su larguísima trayectoria. Como, entre muchas otras, aquellas parodias del golpe de estado del 23-F, la portada inspirada en la visita a España de Ronald Reagan tras el sí a la OTAN o aquella de la “gran corrida de moros”, el fotomontaje que rápidamente ocupó su espacio en las paredes en unas cuantas tabernas. Y todo ello en un lujoso libraco de 190 páginas con lomo, a todo color y en tapa dura; el formato ideal para adornar cualquier estantería.
Puede que últimamente se les vea demasiado el plumero en cuestiones de línea editorial. Puede que muchos personajes hayan caído en los temidos pecados del monólogo o la rutina. También puede que estés de acuerdo (o no) en que el profesor Cojonciano hace cada vez menos gracia. O, incluso, puede que algunos autores, entre tantas y tantas genialidades, hayan hecho un par de cosas difícilmente olvidables. 30 años manteniendo el tipo es mucha traca, y ni siquiera los Simpson son tan viejos. Sin embargo, y creo hablar desde la objetividad al decir esto, las muchas sombras que puedan tener no son nada en comparación al reguero de luces que, semana tras semana, consiguen arrancar al menos un par de sonrisas al más pintado.
Quizá por eso no sea demasiado aventurado augurarles, al menos, otros 30 años.
Sí, es muy posible.



